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domingo, 9 de febrero de 2014

EL BIZCOCHO PERFECTO


Quiero dedicar esta entrada a mis amigos
porque me hacen sonreir cada día.
♥♥♥
Cuando era niña los domingos por la tarde
preparábamos en casa bizcocho de limón para merendar.
Luego celebrábamos el bautizo o el cumple
de alguno de los muñecos y merendábamos todos
chocolate con bizcocho.
Eran unas tardes fantásticas.

Desde entonces tengo conmigo algunos truquillos fantásticos
para preparar el mejor bizcocho del universo.
Para empezar os dejo por aquí una recetita de bizcocho 
que me encanta;
pero con ligeras variaciones podéis encontrar muchas recetas
en los distitntos blogs.


Y aquí van los consejitos:
  1. Es importante introducir aire en la mezcla batiendo bien los ingredientes antes de añadir la harina.
  2. Es aconsejable utilizar huevos a temperatura ambiente porque permite realizar mejor la mezcla.
  3. Es importante tamizar la harina e incorporarla a la mezcla con suavidad.
  4. Puede dejarse un tiempito la mezcla en la nevera para enfriarla antes de introducirla en el horno pero no es imprescindible.
  5. Una vez la mezcla en el horno no debemos abrirlo durante los veinte primeros minutos. El tiempo de horneado depende del horno pero es de aproximadamente veinte minutitos pero ya sabéis que hay que pinchar con una aguja de tejer para comprobar cómo va por dentro. Si veis que está crudo pero se está tostando en exceso la superficie podéis poner papel aluminio encima del bizcocho para evitar que se queme.
  6. Para desmoldar hay que esperar a que se enfríe el bizcocho.
Espero que disfrutéis preparando fantásticos bizcochos.


domingo, 8 de diciembre de 2013

MAGDALENAS DE LIMÓN



¡Me encantan las magdalenas!
Me apetecía mucho desayunar magdalenas caseras.
La receta la encontré en el blog Tú te lo guisas
que es fantástico para todas las masas.


Algunos trucos que pueden ayudar:
Es bueno batir mucho el huevo con el azúcar:
de ese modo introducimos aire en la preparación y
las magdalenas serán más esponjosas.
Las cápsulas deben introducirse en flaneras
para que al hornear no se deformen las magdalenas.
Es muy útil usar un dosificador de bolas de helado
para repartir la masa en las cápsulas.
Para saber si ya están horneadas las magdalenas
no hay más que pincharlas con una aguja.


Estas magdalenas son caseras
y ello implica que no llevan conservantes.
Esto tiene ventajas indudables pero algún inconveniente:
se ponen duras prontito.
Pero no sabría deciros cuánto tiempo duran tiernas
porque en mi casa desaparecen.



Un saludito,



miércoles, 20 de noviembre de 2013

GALLETAS IGUALITAS A LAS SCOTTISH SHORTBREAD


Me encantan las galletas de mantequilla. Pero de todas, mi preferida son las Scottish Shortbread. ¿Sabéis cuales son?  Para mí las más conocidas son las de la marca Walkers, con la cajita de cuadritos escoceses rojos. Son fantásticas aunque es cierto que caras.
Me recuerdan a mi madre y a mis hermanos. Todos nos volvíamos locos cuando mi madre compraba estas galletas y en mi casa se organizaba una merendola en dos segundos.
Hace poco me acordé de aquellas tardes geniales y decidí buscar por internet la recetita para preparar estas galletas. Y mi sorpresa fue que, aunque hay variaciones, en muchos blog se repite una receta básica. ¡Y además es facilísima! 

Sólo os cuento algunas cositas para que os resulte más fácil preparar estas galletas tan ricas:
  • Es importante utilizar una mantequilla de calidad porque es el ingrediente protagonista de la receta.Podéis utilizar algún aroma pero yo no lo haría porque lo fantástico de estas galletas es que sepan a mantequilla; en todo caso podría utilizarse aroma de mantequilla.
  • La mantequilla es mejor que esté a temperatura ambiente pero no tiene que tener punto de pomada. Es decir, que aunque esté un poquito fría no pasa nada.
  • Es importante mezclar bien la mantequilla y la harina. Podéis hacerlo con las manos. Debe formarse algo parecido a miguitas de pan; de modo que la mantequilla quede integrada en la harina.
  • La masa se estira hasta un grosor de un dedo más o menos. Luego se corta. Tradicionalmente se corta en rectángulos o en un círculo grandote y posteriormente en porciones pero podéis hacerlo como más os guste.
  • Estas galletas, a diferencia de las que hacemos para decorar con fondant, no tenemos que meterlas en la nevera una vez cortadas y antes de hornear. En el caso de las galletas para decorar es importante que durante el horneado no pierdan su forma; por eso la masa tiene que estar fría para que la mantequilla no se esparrame con el calor (¿esparrame? ¿he dicho esparrame?; me habéis entendido, ¿no?) En el caso de estas galletas no nos importa que se deformen un poquito; es más, queda mejor, más casero. Pero si sois de las que les gusta la perfección pues ya sabéis, no hay más que meter un ratito en la nevera las galletas cortadas antes de hornearlas.
  • El tiempo de horneado depende del tamaño de las galletas. Se sacan del horno ligeramente doraditas pero no mucho. Luego se dejan unos cinco minutitos en la bandeja; tiempo durante el que acaban de hacerse con el calor residual de la bandeja. Despues se pasan a una rejilla para que se enfríen bien.

Estas galletas saben a mantequilla y se hacen miguitas en la boca. Sin duda son mis preferidas.
Un saludito,



domingo, 10 de febrero de 2013

¿Qué es la nata vegetal?


Me habéis preguntado en más de una ocasión acerca de la “nata vegetal”.
Para empezar os diré que el término “nata vegetal” es un contrasentido en sí mismo. La nata es un derivado graso procedente de la leche ¡que está riquísimo! Lo que últimamente con más frecuencia se llama nata vegetal en realidad es un derivado graso pero no procede de la leche sino de grasas vegetales.
¿Esto qué significa? Bueno pues que no son la misma cosa. La “nata vegetal” lleva existiendo en la industria alimentaria muchos años. Tradicionalmente se ha llamado mix. Yo no voy a entrar a valorar si es mejor o peor que la nata... pero os voy a plantear las diferencias fundamentales que hay entre ambas y, más aún, os voy a dar mi particularísima opinión sobre el asunto.

Aún recuerdo que cuando era pequeña me moría por la margarina. Alguna amiga mía llevaba al cole unos fantásticos bocatas de margarina con azúcar y yo quería que mi madre me preparara bocadillos así, igualitos. Pero siempre que se lo decía, ella me contestaba que era más rica la mantequilla y seguía preparándome bocadillos de mantequilla con azúcar (¿quién los pillara ahora...?). La verdad es que con el tiempo he tenido que admitir que me gusta muchísimo más la mantequilla que la margarina... (¡te quiero, mamá!)
Bueno pues esto es algo parecido. El mix es a la nata como la margarina a la mantequilla. El mix y la margarina son preparados grasos vegetales y la mantequilla y la nata son derivados grasos procedentes de la leche.

En cuanto al sabor, yo ya me he posicionado: ¡me gusta muchísisimo más la nata que el mix! Pero ya se sabe aquello de “sobre gustos no hay nada escrito” La sensación que yo noto cuando tomo nata es que se me llena la boca de un sabor redondo; el mix suele provocar en mi boca una sensación de vacío y se me pega al paladar. Pero ya digo que sobre gustos...

En cuanto al manejo en la elaboración de productos de repostería, es cierto que encontraréis blogs en las que os cuenten las delicias del mix. Y no se equivocan... en el caso de muchos de los mix que hay en el mercado resulta muy fácil su manejo: crece y crece sin gran esfuerzo pero probablemente ello se deba a que contienen unos aditivos que se llaman coadyuvantes tecnológicos que facilitan su manejo. No quiero yo decir que ello sea malo... solo dejo constancia del motivo.

En cuanto a la conservación, en principio habría que tener las mismas precauciones que con la nata (es decir, siempre en refrigeración) pero existen mix en el mercado que en su composición llevan conservantes lo que permite un mantenimiento fuera del refrigerador. Por eso habría que leer en el etiquetado del productos las recomendaciones del fabricante.

Por último, es importante tener en cuenta que la nata es nata y el mix es mix. Por eso si os dedicáis profesionalmente a la elaboración y venta de productos de repostería nunca debéis indicar en el etiquetado que un producto contiene nata cuando en realidad contiene mix. Esto en realidad es un fraude al consumidor. Se ha venido haciendo en ocasiones por varios motivos pero fundamentalmente porque el consumidor no conoce generalmente el término mix; ¿habéis visto en alguna pastelería una etiqueta que indique “ensaimada rellena de mix” o “roscón de reyes de mix”? Pero lo cierto es que el mix se ha utilizado ampliamente, en repostería industrial sobre todo, por las ventajas en el manejo y la conservación de las que os he hablado y porque es más económico que la nata. Y no hay ningún problema en el uso y consumo de bollería rellena de mix pero no es lo mismo que la rellena de nata y, al menos yo, como consumidora, quiero tener la información correcta a la hora de comprar lo que me voy a comer ¿no os parece? Me pasa algo parecido como cuando en una cafetería anuncian un desayuno de tostadas con mantequilla y luego sirven tostadas con margarina... ¡pues no pasa nada pero no era lo que yo quería!

En fin, no sé si os he sacado de dudas acerca de lo que es la nata vegetal que últimamente se está extendiendo cada vez más porque está dando el salto de la repostería industrial o profesional a la repostería casera. Sólo me queda decir que, en ocasiones tendremos que valorar la oportunidad de utilizar mix en lugar de nata si, por ejemplo, tenemos un mix que nos permite conservar durante cierto tiempo a temperatura ambiente (porque contenga conservantes y el fabricante así lo indique en su etiquetado) y queremos mantener una tarta a temperatura ambiente.

Y aquí os dejo el enlace a las entradas en las que publiqué mis postres rellenos de nata preferidos:





¡Ah, y si te gusta este este entrada compartela en Facebook pinchando el icono abajo! ¡¡¡Gracias!!!

 Un saludito,








PD. Enlazo esta entrada a la fiesta de enlaces de Personalización de blogs.

viernes, 29 de junio de 2012

Una deliciosa crema de limón y... una sorpresa de marshmallow

La verdad es que aunque me encanta la cocina... ¡¡¡en verano prefiero vaguear!!!
Pero la receta de hoy es la más fácil que conozco y una de mis preferidas. Me la enseñó mi madre cuando yo era una niña y os asegura que sabe a infancia... 
Aunque he puesto unas cantidades a los ingredientes, podéis variarlas sin ningún problema. Lo único que no varía es el bote de leche ideal. La receta original decía que había que poner un bote de leche ideal, la misma cantidad de zumo de limón y la misma cantidad de azúcar. Pero después de hacerla mil millones de veces creo que esa proporción es un pelín exagerada. Yo habitualmente la preparo con más limones de los que os he puesto porque me encanta que sepa fuerte a limón pero, al final, me he decidido por poneros estas cantidades porque a los niños generalmente les gusta más suave. Solo una cosa más: el zumo de 5 limones suele equivaler a unos 150 gramos de zumo pero eso varía mucho y la acidez de los limones también. Por eso, yo creo que lo mejor es probar la crema y añadir más zumo de limón si está demasiado suave.
¡Espero que os guste!
Y aquí viene la sorpresa: en la tienda americana encontré una crema de Marshmallow y enseguida pensé que el sabor dulzón de los marshmallow le iba fantástico a la acidez del limón... Y para una merienda muy especial para tres niñas fantásticas preparé esta ¡cremita de limón con marshmallow!
Por cierto, los tarritos están decorados con washi tape y mariposas de colores...

¡Menuda merendola para tres!

Un saludito,
Chelo

martes, 27 de marzo de 2012

Torrijas, ¡como les gustan a mis niñas!


Ya se sabe: en esta época, toca torrijas.
¡No he podido resistirme!
¡Adiós a mi dieta!
En fin... ¿qué sentido tiene la vida si una no puede saltarse la dieta?
Recetas de torrijas hay infinidad y alguna más.
Hay gente que las prepara con leche, otros con leche y vino; unos utilizan miel, otros preparan un almíbar...

Desde mi punto de vista, las mías son las mejores porque ¡son las que les gustan a mis niñas!
Yo utilizo pan de molde para torrijas porque soy incapaz de esperar a tener pan duro. ¡Me encanta el pan! ¿Es posible llegar a tener pan duro en casa sin comerlo antes?
Y no utilizo miel, ni almíbar, ni vino...
Bueno, ahí va la receta (para preparar unas 8 recetas como las de la foto):

Medio litro de leche
La piel de media naranja
La piel de medio limón
Dos palitos de canela
Dos cucharadas y media de azúcar
Pan de molde especial para torrijas
Aceite de girasol
Dos huevos
Algo más de azúcar
Canela molida

Poner en un cazo la leche, la piel de naranja, la piel de limón, los palitos de canela y las dos cucharadas y media de azúcar.

Calentar al fuego suave (esto huele de maravilla; como a arroz con leche...) sin que llegue a hervir.

Retirar del fuego y dejar enfriar.

Disponer en un plato la leche preparada y en otro un huevo batido (se necesitará uno, dos o tres huevos, dependiendo del tamaño de las torrijas).

Empapar bien el pan en la leche; luego pasarlo por huevo batido.

Y freir en abundante aceite.

Cuando estén doraditas, sacar y dejar escurrir el exceso de aceite poniéndolas sobre un papel de cocina.

En un plato mezclar azúcar y canela; la proporción es aproximadamente de tres cucharadas de azúcar por cada una de canela. Puede que con tres cucharadas de azúcar y una de canela sea suficiente pero puede se necesite más (depende del tamaño de las torrijas).

Pasar las torrijas por el azúcar con canela.

Y, ¡a comer!


Espero que os guste esta recetita.

Un saludito,

Chelo




sábado, 28 de enero de 2012

Tarta de hojaldre con nata y frambuesas, paso a paso.


Hoy os propongo una tartita fantástica.
La verdad es que la obsesión por las galletas estaba alcanzando niveles verdaderamente insoportables. Por eso me he decidido por hacer esta tarta.
Se trata de una tarta de hojaldre con nata y frambuesas.
¿A que suena bien?
Me encanta porque es super fácil y siempre tiene éxito.
Bueno pues empezamos.

Preparamos los ingredientes:
Un paquete de hojaldre refrigerado.
También se puede utilizar hojaldre congelado pero a mi, personalmente, me gusta menos.Y, por supuesto, se puede utilizar hojaldre hecho en casa. Pero eso son palabras mayores, ¿no?
200 ml de nata líquida para montar.
Tiene que tener al menos un 35% de materia grasa porque si no es imposible montarla. Es importante que la nata esté fría cuando la vayamos a montar.
Una cucharada de azúcar glas.
Se va a utilizar para endulzar la nata montada. Así es que la cantidad que se utilice dependerá de si la nata nos gusta más o menos dulce. A mí me gusta la nata muy poco dulce por eso solo utilizo una cucharada.
Un paquete de frambuesas.
Un poquito de azúcar glas para decorar.

Se puede preparar una tarta grande para lo que necesitaremos tres paquetes de hojaldre y, consecuentemente, más nata, azúcar y frambuesas; pero yo hoy he preparado una tartita pequeña. Es el tamaño ideal para compartir entre dos o cuatro personas (depende del saque). 
  • Empezamos precalentando el horno a 180 grados.
  • Se corta el hojaldre en tres círculos de igual tamaño. Para ello nos podemos ayudar de un molde de 12 o 13 centímetros de diámetro, una cacerola o cualquier cosa que se nos ocurra.
También puedes utilizar una cacerola
Necesitas cortar tres circulitos de hojaldre
  • Se pinchan bien los círculos de hojaldre porque no nos interesa que crezca en el horno.
No nos interesa que el hojaldre
suba en el horno
  • Se mete en el horno uno de los círculos de hojaldre entre dos papeles de horno y, encima, colocamos un molde para que pese e impida que el hojaldre crezca. Es muy importante tener en cuenta que el hojaldre tiene que estar muy frío cuando lo metamos al horno.
Hay que poner un peso encima del hojaldre
para impedir que crezca en el horno
  • Con unos 8 minutitos a 180 grados es suficiente. Se saca el círculo del horno. Estará ligeramente doradito.
Podemos hornear todos los circulitos a la vez
  • Se repite esta operación con los otros dos círculos de hojaldre.
Ya tenemos listo el hojaldre
  • Una vez tenemos todo el hojaldre horneado, se monta la nata. Como ya he dicho, para ello la nata tiene que estar fría. Se monta añadiendo el azúcar poco a poco y batiendo. Como ya he dicho, a mi me gusta que la nata no esté muy dulce pero se puede probar y añadir más azúcar si te gusta más dulce.
  • Lo primero, se reservan las tres frambuesas más bonitas para utilizarlas en la decoración final de la tarta. Ya podemos montar la tarta: primero se coloca uno de los círculos de hojaldre y se pone encima una capa de nata.
Puedes utilizar una manga pastelera
pero, si no tienes una a mano, puedes
hacerlo directamente con una cuchara.


  • Se colocan las frambuesas; para ello, ponemos unas cuantas en la parte exterior para que se vean bonitas desde fuera y otras por el centro.
  • Se coloca otra capa de hojaldre y repetimos lo de la nata y las frambuesas.
¿A que da pena taparla?
  • Por último, se pone la última capa de hojaldre y espolvoreamos con azúcar glas por encima.


Y, ya está. ¡Preciosa y riquísima!
¿Qué os parece?

lunes, 26 de diciembre de 2011

El mejor roscón de Reyes del mundo mundial


625 g harina de fuerza
100 g mantequilla en pomada (a temperatura ambiente)
125 g azúcar
2 sobres de levadura de panadería en polvo
2 huevos
¼ litro de leche
80 g agua de azahar
7 g sal
ralladura de limón y naranja
frutas confitadas
almendras fileteadas
un regalito

Lo primero el preparar lo que se denomina “pie”. Para ello se hace una masa con 3 cucharadas de leche del tiempo (ni fría, ni caliente), la levadura y dos cucharadas soperas de harina. Esto se mezcla bien y se deja reposar en un sitio calentito (cerca de un radiador) hasta que doble su volumen.

Se pone sobre la mesa el resto de la harina, la sal y el azúcar. Se añade la mantequilla y se mezcla con lo anterior; se formarán como miguitas de pan. Se hace una especie de volcán con esas miguitas y en el centro empezamos a añadir el agua de azahar, la leche, los huevos, las ralladuras y el “pie”. Hay que ir incorporando esos ingredientes a las miguitas. Para ello podemos utilizar una espátula. Una vez mezclados hay que amasar. Si se amasa a mano nos llevará más de 15 o 20 minutos muy probablemente. De lo que se trata es de conseguir una masa elástica. Sabremos que lo hemos conseguido cuando cogiendo la masa dejemos que caiga por acción de la gravedad sin soltarla y se estira unos 50 cm. sin romperse..

Meter la masa en un recipiente, taparlo con film de modo que el film quede pegado a la masa y no quede tirante (porque va a crecer la masa) y meter en la nevera durante unas 8 a 12 horas. La masa se hinchará.

Sacar de la nevera y darle forma de anillo. Para ello hay que extender un poquitín la masa sobre la mesa y hacer un agujero en el centro de la masa. Meter la sorpresa por abajo para que no se vea dónde la hemos metido.

Dejar un rato a temperatura ambiente para que vuelva a crecer.

Pintar con huevo batido y leche. Decorar con frutas confitadas y almendras. Coger una cucharada de azúcar y humedecerla con unas gotas de agua. Colocar que pegotes de el azúcar humedecida sobre el roscón.

Hornear a 180 grados durante unos 30 minutos.

El roscón así preparado es el mejor roscón de reyes que hayáis comido en vuestra vida. ¡Ánimo y a amasar!

lunes, 28 de noviembre de 2011

Bizcocho de canela

115 g. mantequilla
220 g. azúcar
280 g. harina
130 g. leche
2 huevos
2 cucharaditas de canela
1 ½ cucharadita de levadura de pastelería.

Pues lo de siempre, mezclar la mantequilla con el azúcar y los huevos bien mezclado.
Añadir la leche.
Tamizar la harina junto a la canela y la levadura.
Y añadirlo.
Mezclar con moviemientos envolventes, evitando mover mucho.
Precalentar el horno a 150 o 160 grados.
Poner la masa en un molde engrasado y enharinado para que no se pegue el bizcocho.
Meter al horno durante unos 45 minutos.
Ya sabes que no hay que abrir el horno durante los primeros 20 minutos. Luego se puede abrir y pinchar con una aguja para comprobar si está hecho. Lo sacaremos del horno cuando la aguja salga limpia.



domingo, 6 de noviembre de 2011

Profiteroles rellenos de nata

250 g de agua
100g de mantequilla con textura en pomada
150 g de harina
3 ó 4 huevos medianos
Una pizquita de sal

PARA EL RELLENO:
400 g de nata líquida para montar
100 g de azúcar 

PARA EL CARAMELO:
100 g de agua
50 g de azúcar

Es muy importante que la mantequilla no esté dura.
Poner la mantequilla con el agua y la sal en un cazo a fuego suave.
Calentar moviendo con una espátula hasta que la mantequilla se derrita en el agua.
Antes de que empiece a hervir el agua, la mantequilla debe estar derretida.
Antes de que hierva el agua, añadir de golpe toda la harina.
Mover con la espátula hasta que la masa forme una bola que se despegue de las paredes. En las paredes del cazo se habrá formado una especie de costra.
Sacar la pasta y llevarla a un bol.
Ahora viene la parte complicada de esta receta: la cantidad de huevo que hay que añadir varía mucho y de que consigamos añadir la cantidad justa de huevo depende que nos salgan unos profiteroles fantásticos.
Hay que ir añadiendo los huevos batidos de uno en uno y poco a poco. Esto es, se añade un poquito de huevo batido y se incorpora en la pasta moviéndolo con una espátula. Luego se añade otro poquito y se incorpora… Es muy importante ir poco a poco para no pasarnos en la cantidad de huevo.
¿Cómo sabemos que debemos parar de añadir huevo? Cuando la masa está lisa y brillante. Pero ahí va un truquito que nos hace más fácil reconocer ese punto:
Se coge un poco de pasta con la espátula y se pone la espátula hacia arriba.
·         Si la pasta se queda tiesa: le falta huevo.
·         Si la pasta se cae de golpe: nos hemos pasado.
·         La pasta está en su punto cuando la masa se queda como un pico en la punta de la espátula y ese pico cae poco a poco.
Meter la pasta en una manga pastelera.
El tamaño de la boquilla que pongamos dependerá de cómo queramos los profiteroles. Pero hay que tener en cuenta que en el horno crecen más o menos al doble del tamaño.


Con la manga pastelera vamos haciendo los profiteroles sobre una bandeja de horno (mejor con una hoja de silicona o de papel de horno para que no se peguen). Hay que tener en cuenta que no se pueden poner muy juntos porque sino cuando crecen en el horneado se pegan unos a otros.
Barnizar un poquito por encima con huevo batido.
Meter en horno con ventilador precalentado a 160º durante 25 ó 30 minutos. El tiempo depende del tamaño de los profiteroles. Hay que sacarlos cuando estén doraditos y secos. Es curioso porque en ese punto, si los cogéis, con cuidado de no quemaros, notaréis que no pesan casi nada.
Sacar del horno y dejar enfriar. Es mejor pasarlos en cuanto no quemen a una rejilla para que se enfríen bien.
RELLENO:
Se pueden rellenar de muchas cosas, dulces y saladas.
Lo más típico es la nata montada.
Pues eso, montar la nata con el azúcar. Para montar la nata es importantísimo tener en cuenta un par de cosas: la primera es que necesitamos nata que tenga un contenido en materia grasa de por lo menos el 33% (eso se puede mirar en el etiquetado); y la segunda es que cuando vayamos a montarla, la nata tiene que estar muy fría.
CARAMELO:
Este es el truco que hace que estos profiteroles sean especiales.
Preparar caramelo. Para ello poner en un cazo el azúcar con el agua. Hervir hasta que se caramelice. Queremos obtener un caramelo dorado, ¡no, marrón! Por eso tenemos que tener cuidado y en cuanto empiece a dorarse, retirarlo del fuego porque con el calor residual acabará de hacerse.
MONTAJE: 
Pasar los profiteroles por el caramelo. Esto hay que hacerlo con muchísimo cuidado porque el caramelo quema mucho. Se trata de mojarlos en el caramelo que tenemos en el cazo, como si fueran magdalenas que mojamos en café. Luego los devolvemos a la rejilla.
Rellenar con la nata montada. Para ello, ponemos la nata montada en una manga pastelera, con la punta de la boquilla hacemos un agujerito por la parte de abajo del profiterol y lo rellenamos con la nata hasta que notemos que engorda. A veces sale un poquito de nata por arriba del profiterol pero eso queda muy bonito.
Y, ¡ya está! Tenemos unos profiteroles especiales… para compartir con unos buenos amigos.